Smoothie verde: la receta para cuando tu cuerpo te pide algo verde
Hay días en que el cuerpo lo pide con claridad: después de un fin de semana de excesos, en una semana de mucho estrés o simplemente cuando se te antoja algo fresco y ligero. Para esos días existe este smoothie verde. Es cremoso, tiene el punto justo de dulzor y se prepara en cinco minutos con ingredientes que encuentras en cualquier súper.
Ingredientes · 1 porción
- 1 puño de espinaca fresca
- 1 puño de kale
- 1 plátano maduro
- ½ aguacate
- ½ manzana verde, picada
- El jugo de ½ limón
- 1 trozo pequeño de jengibre fresco (1 cm), pelado
- 1 taza de leche vegetal sin azúcar (de almendra, avena o la que prefieras)
- Opcional: 1 cucharada de semillas de chía o linaza
¿Cómo se prepara?
- Lava bien la espinaca, el kale y la manzana.
- Licúa primero la espinaca y el kale con la leche vegetal hasta que no queden trozos de hoja. Este paso es el secreto de una textura suave.
- Agrega el plátano, el aguacate, la manzana, el jengibre, el jugo de limón y las semillas, si las usas.
- Licúa otra vez hasta que quede completamente cremoso. Si está muy espeso, agrega un chorrito de agua o más leche.
- Sírvelo y tómatelo de inmediato, cuando está más fresco.
¿Qué aporta cada ingrediente?
- Espinaca y kale: la base verde. Las hojas verdes aportan vitaminas A, C y K, folato, hierro, calcio, magnesio, potasio y fibra.
- Plátano: la cremosidad y el dulzor natural, sin necesidad de azúcar.
- Aguacate: grasas saludables y una textura aterciopelada que te deja satisfecha por más tiempo.
- Manzana verde: un toque fresco y ligeramente ácido que equilibra el sabor de las hojas.
- Limón: frescura y vitamina C.
- Jengibre: un toque picante que despierta el sabor.
- Chía o linaza: fibra extra y omega-3 de origen vegetal.
Variaciones
- Sin kale: usa solo espinaca, o prueba con acelga.
- Más frío: congela el plátano en rodajas la noche anterior y úsalo directo del congelador.
- Más saciante: agrega una cucharada de crema de almendra o de cacahuate natural.
- Más fresco: suma un puñito de hojas de menta o un trozo de pepino.
No necesitas una limpieza ni un reinicio: a veces basta con un vaso lleno de verde para sentirte mejor. Guárdate esta receta para esos días.
Receta con fines informativos. Si tienes alguna condición de salud, alergia o restricción alimentaria, consulta a un profesional antes de cambiar tu alimentación.